jueves, 29 de enero de 2009
miércoles, 28 de enero de 2009
Los tres Grandes Padres de la Iglesia Basilio Magno, Gregorio Teólogo y Juan Crisóstomo

La historia de esta fiesta viene de los tiempos del emperador bizantino Alejo I Comneno (1081-1118). En aquel tiempo se manifestó en las medios eclesiásticos una diferencia entre los maestros de Constantinopla sobre los santos Padres Basilio el Grande, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo; respecto de quién de ellos era el más sobresaliente.
El primer grupo dio la preferencia a San Basilio ya que él había sido el mejor entre los rectores, superior en palabra y obra, un hombre que por poco alcanza a los ángeles, moderado, no perdonaba con negligencia, y era ajeno a todo lo terreno; supo cómo explicar los misterios de la naturaleza como ningún otro; organizador del monaquismo y jefe de la Iglesia en su lucha frente a la herejía; pastor asceta y recto en alcanzar la pureza de la conducta. San Crisóstomo, para ellos, era menos que él por que era tolerante con los pecadores.
El segundo grupo elevó la posición de San Crisóstomo pensando que él era el mas cariñoso, por su compresión de la debilidad de la naturaleza humana; con sus inspiradas homilías dirigió a todos hacia el arrepentimiento; explicó la divina palabra aplicándola hábilmente a la vida diaria como ninguno de los otros dos Santos; aparte, es el superior en la retórica y cuyo nombre da testimonio “Boca de oro”.
El tercer grupo engrandeció a San Gregorio el Teólogo por la profundidad y la pureza de su lenguaje: él poseyó la sabiduría y la retórica de los griegos dirigiéndolas a la contemplación de Dios; así, ninguno expresó el dogma de la Santísima Trinidad como él lo había hecho.
La deferencia no fue exclusiva de los maestros e intelectuales sino se difundió entre el público: éste era basilista, aquel juanista y el otro gregorianista y comenzaron las problemas. En seguida, los tres Santos se revelaron, en una visión, a un obispo llamado Juan Morobo y le dijeron: “Como ves, somos iguales ante Dios; ni división, ni oposición. Cada uno de nosotros aprendió, en su tiempo, del Espíritu Santo, y escribió y habló lo que conviene a la salvación de los hombres. Entre nosotros ni hay primero ni segundo; si mencionas a uno, los otros estarán de acuerdo con él. Así que ordena a los que están exagerando en la discusión que detengan las deferencias entre sí; como estábamos en la vida así seguimos después de la muerte, interesados en realizar la paz y la armonía en toda la Iglesia. Por eso celebradnos en un día común e informa a los fieles que somos iguales ante Dios.”
Al decirlo, los tres padres se pusieron a subir al cielo brillando con una luz indescriptible y llamándose el uno al otro con su propio nombre. Inmediatamente, el obispo Juan reunió a los que disputaban para unirlos y detener la deferencia, y fijó a los tres Santos, como se lo habían pedido, el 30 de enero día del recuerdo común, día antes del cual hemos celebrado a los tres individualmente (1enero, a San Basilio; 25 enero, a San Gregorio; y 27, a San Crisóstomo). Así Dios no permitió que la santidad de los tres fuera causa de división en la Iglesia. Pidamos que las intercesiones de los tres Santos Padres, Maestros universales y Pilares de la Ortodoxia sean con nosotros. Amén.
Publicado por Padre Nicolás Vera.
lunes, 26 de enero de 2009
Sobre la obediencia al Padre Espiritual

Del Sinaxario griego del mes de octubre.
Había un monje que vivió como ermitaño en una Skita de la Tebaida en Egipto, en virtud de la obediencia a su padre espiritual (Gérontas, Starets) durante muchos años. Pero por la envidia del diablo, sin una razón grave, él desobedeció a su padre espiritual. Su Gérontas, a fin de que él volviera a sus sentidos le impuso una penitencia (epitimion), pero él fue indiferente a la obediencia así como a la penitencia y se marchó.
Cuando llegó a la ciudad de Alejandría (Egipto) fue arrestado por ser cristiano y el pagano le obligó a sacrificar a los ídolos, pero no logró convencerlo. Por lo tanto, el pagano ordenó torturarlo y, eventualmente, decapitarlo. Después de decapitarlo arrojó el cuerpo del monje mártir fuera de la ciudad para que los perros se lo comieran, pero algunos cristianos presentes esa noche tomaron su cuerpo, lo colocaron en una caja y lo pusieron en el Santo altar de la Iglesia para honrarlo como debía ser un mártir. Pero ocurrió algo extraño a continuación.
Cuando la Divina Liturgia estaba bien avanzada y el sacerdote hizo la Gran Entrada con los Santos Dones, causando sorpresa y admiración a todos los fieles que no fueron capaces de explicarlo, la caja con el cuerpo del monje-mártir salió del Santo Altar y pasó por el templo frente de los ojos de todos los creyentes, fue sola y se ubicó en el Nártex (Entrada) de la Iglesia hasta el final de la Divina Liturgia entonces volvió sola de nuevo hasta el Santo Altar. Esto sucedió en cada Divina Liturgia, causando sorpresa y admiración a todos los creyentes que no eran capaces de explicar ésto.
Uno de los grandes padres del desierto, cuando se enteró, oró a Dios para que le revelara el motivo de este milagro. En verdad Dios escuchó la oración de este monje ermitaño y le envió un ángel diciendo lo siguiente: "¿Por qué preguntas acerca de la cosa extraña que está sucediendo? Cristo dio a los Apóstoles el poder de atar y perdonar los pecados del pueblo. Y los apóstoles hicieron lo mismo con sus sucesores. Sin embargo, este hermano, que derramó su sangre por Cristo no tiene excusa para permanecer en el Santo Altar durante la Divina Liturgia, él despreció la penitencia que su padre espiritual le impuso, y por lo tanto, es perseguido por el Santo Ángel y se mantiene hasta el final de la Divina Liturgia en la nártex. El fue compañero ermitaño y súbdito de su padre espiritual, pero fue tentado por el demonio y desobedeció a su Gérontas y no sólo esto, sino que él estaba obligado a cumplir la penitencia y la obediencia. Por la razón de que fue torturado y él derramó su sangre por Cristo ha sido coronado como un mártir, pero no se le permite permanecer en el Santo Altar cuando se celebra la Divina Liturgia. Si su Gérontas no desató la penitencia que le ha unido nadie le puede desvincular de ella."
Después de esto, el monje ermitaño que escuchó esta revelación fue a visitar al monje ermitaño que era el Gérontas del monje-mártir y le narró todo el caso. Luego ambos fueron juntos a la iglesia en Alejandría, fueron donde estaban las reliquias y abrieron la caja que contenía el cuerpo del mártir le dio el perdón y lo abrazó, después glorificaron a Dios, y regresó al desierto. Desde entonces, el mártir no abandona el Santo Altar y permaneció allí durante toda la Divina Liturgia.
Publicado por Padre Nicolás Vera.
SENCILLEZ

No hay que avergonzarse de la sencillez, ni desdeñarla como algo que el mundo considera inútil. Los sencillos no deben ser considerados despreciables a nuestros ojos, como si no sirvieran para nada. Puede que no sean necesarios para el mundo, pero son imprescindibles en el Reino de Dios. Lo que puede ser despreciable para los hombres es un tesoro para Aquel que los creó.
II Homilía de la Sencillez. Filoxeno de Mabbug.
domingo, 25 de enero de 2009
El papa Benedicto XVI ha levantado la excomunión a los cuatro obispos consagrados por el fallecido arzobispo cismático Marcel Lefebre

El papa Benedicto XVI ha levantado la excomunión a los cuatro obispos consagrados por el fallecido arzobispo cismático Marcel Lefebvre en 1988, según ha informado el Vaticano.
Se trata de Bernard Fellay, superior de la Fraternidad San Pío X, creada por Lefbvre; el español Alfonso de Gallareta, el francés Tissier de Mallerais y el británico Richard Williamson, que quedaron excomulgados automáticamente en 1988 tras ser ordenados por Lefebvre contra la voluntad del papa Juan Pablo II.
elmundo.es
Se trata de Bernard Fellay, superior de la Fraternidad San Pío X, creada por Lefbvre; el español Alfonso de Gallareta, el francés Tissier de Mallerais y el británico Richard Williamson, que quedaron excomulgados automáticamente en 1988 tras ser ordenados por Lefebvre contra la voluntad del papa Juan Pablo II.
elmundo.es
viernes, 23 de enero de 2009
Milagro en el Jordán

Cerca de cinco mil personas han presenciado este lunes pasado el gran milagro que ocurre en el río Jordán, año tras año, el día de la Theophanía.
Inmediatamente después de que el Patriarca Teophilos bendijera las aguas, el río Jordán comenzó a fluir al revés, exactamente como lo hizo, según la tradición, después de que fuera bautizado nuestro Señor.Después de que fueran arrojadas las cruces a las aguas tranquilas del río que fluían normalmente, y de que fueran bendecidas, se tornaron espumosas y el flujo del río se invirtió durante unos minutos.El grito de sorpresa de los cerca de cinco mil peregrinos resonó en medio del desierto de Judea. Las aguas cambiaban su continuo fluir como hace dos mil años.La noticia la ha enviado el P Antonio Perdomo de la Parroquia de San Jorge de Sam Houston in Pharr, Texas. El video fue colgado en You Tube por unos peregrinos griegos que presenciaron el gran milagro en el año 2006Ante la grandeza del acontecimiento y ya que lo desconocía porque estas noticias no salen en los telediarios y periódicos españoles, me he puesto en contacto con el Patriarcado y con gran alegría me lo han confirmado: “las aguas cambian su curso todos los años, como cuando nuestro Señor salió del Jordán después de ser bautizado y la cruz sube contra corriente, mejor dicho siguiendo la corriente pero al revés de lo que es habitual. El Patriarca con lágrimas en los ojos decía en voz baja ‘Doxa to Theo, Doxa, to Theo’, un gran milagro padre, un gran milagro”.Son dos los grandes milagros que se repiten año tras año en Tierra Santa, el del Santo Fuego la mañana del Sábado Santo y el del Jordán en la mañana del día 19 de Enero. Cuando los contemplas y frente al feroz racionalismo en el que nos toca vivir sólo puedes recordar como aparece en el mensaje del P Antonio las palabras de San Cosme de Aetolia: “He explorado las profundidades de la sabiduría; todas las religiones son falsas y a está conclusión llegué: sólo la Fe Ortodoxa es correcta y santa. Y a vosotros os digo, debéis de estar contentos de ser cristianos ortodoxos y debéis de compadeceos de los infieles y herejes que caminan en la oscuridad”Mientras judíos y musulmanes se destruyen en una guerra violenta con cientos de muertos, Cristo santifica las aguas del Jordán recordándonos que solamente Él es el Soberano y Señor, el Kirios de todo y de todos, el Príncipe de la Paz y que fuera de Él, como nos demuestran los tristes acontecimientos sólo hay muerte y destrucción.Junto al Patriarca Theophilos sólo nos queda decir: ¡DOXA TO THEO!
http://www.youtube.com/watch?v=CfmrqZwUjCQ
Publicado por Padre Nicolás Vera.
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