domingo, 19 de julio de 2009

Paz del corazón misericordioso


Para conmoverse por los sufrimientos del prójimo hay que triunfar sobre el amor propio y mandar en sus propias pasiones. Y el corazón misericordioso que tiene piedad de la debilidad, y que tiene la generosidad de acudir, gozará de una paz estable, de una calma sin nubes, a la manera de una participaciónen la inmutabilidad divina.

Don A. Guillerand, Cartujo.