domingo, 21 de diciembre de 2008

“No tenían sitio en la posada”

Icono Natividad


El se conformó con un simple pesebre.
Nosotros le hemos echado también de allí.
Hemos sustituido la paja verdadera para poner la dorada, un pesebre refinado según nuestra vanidad y tontería…. y así Dios queda excluido aunque finjamos acogerlo.
Hay algo peor que no dejarle sitio.
Es colocarlo según nuestros gustos.
Si El se presentase de verdad en nuestra casa… bajo el disfraz de un emigrante, un refugiado o un anciano….
Reconozcámoslo: un “nacimiento” que no sea el que guardamos en el trastero y desempolvamos cada año, sino el que habría que preparar abriendo de par en par las puertas de nuestra particular “posada” nos da miedo.
Se nos atragantaría el turrón.