jueves, 2 de abril de 2009

La pobreza que quiero amar.







"Me parece la cosa más absurda del mundo sentirme tan contrariado sólo porque soy débil, distraído, ciego, y no hago más que cometer errores. ¡Como si pudiera esperarse otra cosa! ¿Va a amarme Dios menos porque no consiga santificarme por mí mismo, ayudado por mis propias fuerzas y a mi manera? Él me ama más porque soy torpe y desvalido sin Él. Y por debajo de lo que soy Él ve lo que algún día seré por puro don Suyo. Esto le complace, y a mí, por tanto, también; y espero Su gran amor, que es mi alegría"