domingo, 6 de septiembre de 2009

Diferencias entre la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Romana


Hay diferencias entre ambas Iglesias, son de carácter dogmático, litúrgico y disciplinar. Hay bastantes puntos de concordancia, buenas relaciones fraternales y ecuménicas.
Enumeraremos de una forma esquemática dichas diferencias:
(1) La Iglesia Ortodoxa no admite la procedencia del Espíritu Santo del Padre y del Hijo, sino únicamente del Padre, rechazando la adición del “Filioque” en el Símbolo Niceno-Constantinopolitano. En Jn. 15: 26, dice el Señor: “Pero cuando venga el Consolador, a quien os enviaré del Padre, el Espíritu de Verdad el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. No hay ni una cita bíblica que diga que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.
El Credo dice: “… y en el Espíritu Santo que procede del Padre”. El Credo fue confirmado por Concilios Ecuménicos –Universales-, prohibiendo cualquier cambio, supresión y añadidura.
El papa de Roma Nicolás permitió que fueran añadidas las palabras “… y del Hijo” –“Filioque”- en el Credo. El Patriarca Fothios protestó y el papa Juan VIII prometió corregir el error, pero ni él ni sus sucesores jamás enmendaron dicha falta.
Esta diferencia de la procesión del Espíritu Santo es muy importante, la añadidura hecha por la Iglesia de Roma es muy problemática, pues afecta considerablemente la “monarquía” del Padre y relativiza la realidad de la existencia personal o hipostática en el seno de la Trinidad.
(2) Otra diferencia y discrepancia importante se refiere al tema del Primado de Roma. La Iglesia Ortodoxa no puede admitir el “papado” tal y como lo entiende la Iglesia de Roma, por ser opuesto a la Escritura y a la Tradición. Creemos que la autoridad mayor y la infalibilidad de la Iglesia descansan en el Concilio Ecuménico, y sólo en él.
La Iglesia Católica Romana fundamenta la Primacía del Papa de Roma como sucesor de San Pedro en el Evangelio de San Mateo (16:13, 16-18): “Preguntó Jesús a sus discípulos diciendo: `¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?...´ Respondiendo Simón Pedro, dijo: `Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo´. Entonces le respondió Jesús: `Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Yo también te digo, que tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella´”. Este pasaje evangélico no significa lo que la Iglesia de Roma trata de interpretar, pues la roca no es Pedro, sino la confesión de Pedro de que Cristo es el Hijo de Dios. La Iglesia está fundamentada y edificada sobre la divinidad del Cristo vivo y no sobre Pedro. La Iglesia no puede ser edificada sobre un hombre, sino sobre el mismo Dios. San Pablo dice: “Y la roca era Cristo” (1 Cor. 10: 4).
Todos los Padres de la Iglesia Indivisa, es decir, de la Iglesia del primer milenio, antes del cisma, tanto los de Oriente como los de Occidente, tenían dicha fe referente al tema petrino; incluso el Bienaventurado Agustín de Hipona –siglo IV-, Padre de la Iglesia Occidental, Latina, de Roma, refiriéndose al mencionado pasaje del Evangelio en su artículo 270 dice: “Tú eres Pedro y sobre esta roca que es tu confesión, que Cristo es el Hijo de Dios vivo, edificaré mi Iglesia”. En su artículo 76, también dice: “Los que edifican sobre humanos dicen: `yo soy de Pablo; yo soy de Apolos, yo soy de Pedro´. Pero los que edifican sobre la confesión de Pedro y la divinidad de Cristo, dicen: `Yo soy de Cristo. Porque la Iglesia está edificada sobre Cristo y no sobre Pedro´”.
(3) En cuanto a la Consagración Eucarística la Iglesia de Roma cree que ésta tiene lugar en la las palabras de la institución. La Iglesia Ortodoxa cree que en la transmutación (no transubstanciación), es decir, que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre del Señor, durante el Prefacio, las Palabras del Señor y la Epíclesis –invocación del Espíritu Santo- sobre los santos dones y la comunidad de fieles.
(4) La Iglesia Ortodoxa sólo admite siete Concilios Ecuménicos: el de Nicea (325), Iº de Constantinopla (381), de Éfeso (431), de Calcedonia (451), Concilio Quinisexto –o “quinto-sexto”, también conocido como Concilio in Trullo en los textos bizantinos, como “Sexto Concilio”- y IIº de Nicea (787).La Iglesia Ortodoxa a partir del año 1054, que se produce el gran cisma entre las Iglesias de Oriente (Ortodoxa) y de Occidente (Romana), ya no puede convocar, y no lo hace, ningún Concilio Ecuménico –Universal-, pues lamentablemente la Iglesia se ha dividido. A pesar de esto la Iglesia de Roma convoca trece concilios “ecuménicos” más, los cuales la Iglesia de Oriente –Ortodoxa- no aprueba como ecuménicos, pues no tienen universalidad.
La Iglesia Ortodoxa a partir del año 1054, que se produce el gran cisma entre las Iglesias de Oriente (Ortodoxa) y de Occidente (Romana), ya no puede convocar, y no lo hace, ningún Concilio Ecuménico –Universal-, pues lamentablemente la Iglesia se ha dividido. A pesar de esto la Iglesia de Roma convoca trece concilios “ecuménicos” más, los cuales la Iglesia de Oriente –Ortodoxa- no aprueba como ecuménicos, pues no tienen universalidad.
(5) La Santísima Virgen María es Madre de Dios, virgen y totalmente pura antes, durante y después de dar a luz al Señor. La Iglesia Ortodoxa es profundamente mariana.
El proceso largo de purificación e iluminación del pueblo de Israel, tan excelentemente narrado en el Antiguo Testamento, alcanza su culminación en la Madre de Dios o Theotokos. Aceptó con humildad el reto de la Anunciación. Durante la vida y ministerio de su Hijo permaneció en último término. Presidió la asamblea de los Apóstoles el día de Pentecostés con el descenso del Espíritu Santo. El Oriente cristiano, la Iglesia Ortodoxa la ama y la venera, ahora bien, se abstiene de dogmatizar sobre ella.
(6) En cuanto al pecado original, la Iglesia Ortodoxa fiel a las Escrituras y a la Tradición patrística, cree que sólo la mente libre y personal puede cometer pecado e incurrir en culpabilidad. El pecado original tiene sólo carácter personal, ahora bien, la humanidad sufre sus consecuencias.
(7) La Iglesia Ortodoxa no admite la existencia del Purgatorio, pues es una doctrina que no tiene apoyo bíblico, ni los Padres de la Iglesia la mencionan. Tampoco todo el sistema doctrinal de las Indulgencias, que se deriva del tema del Purgatorio. Cuando el Buen Ladrón en la Cruz dijo al Señor: “Acuérdate de mi, Señor, cuando vengas en tu Reino”, la respuesta de Cristo fue: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”; el llamado “Buen Ladrón” fue un gran pecador, pero nada tuvo que purgar o purificar.
(8) En el Sacramento del Matrimonio se refleja la unión entre Cristo y la Iglesia. El amor en el matrimonio cristiano se proyecta hacia la eternidad del Reino de Dios. En la Iglesia Romana los ministros de dicho sacramento son los propios contrayentes; en la Iglesia Ortodoxa el ministro es el sacerdote.
Lo deseable es que el matrimonio dure por siempre. La Iglesia Ortodoxa siempre ha contemplado la posibilidad del divorcio como parte integrante de sus atribuciones; por causa de la debilidad humana, y también por el hecho de dar oportunidad de rehacer la vida, la Iglesia Ortodoxa permite a una misma persona divorciarse y casarse hasta tres veces por la Iglesia. Las personas divorciadas pueden comulgar del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en la Eucaristía.
(9) El Celibato del Clero: Los diáconos y sacerdotes pueden ser elegidos y ordenados entre varones casados; por lo tanto el celibato o matrimonio entre el clero tiene carácter opcional, es decir, cada uno elige su propio estado. El obispo es siempre célibe o viudo, siempre es elegido y consagrado de entre los monjes. En este punto, también la Iglesia Ortodoxa sigue la costumbre neotestamentaria y la Tradición patrística.
(10) Comunión bajo las dos especies: La Iglesia Ortodoxa consagra el pan natural con levadura, imitando la institución de la Eucaristía por el Señor en la Última Cena. La Iglesia de Roma utiliza pan ácimo. En la Sagrada Comunión, en la Ortodoxia, se administra el pan y el vino, es decir, el Cuerpo y la Sangre de Cristo a cada fiel, siguiendo la norma de las Sagradas Escrituras y de los Santos Padres de la Iglesia indivisa.
(11) Los Iconos: San Juan de Damasco dice: “En tiempos pasados, Dios, que no tenía cuerpo ni forma, no podía ser representado. Pero hoy, como Dios se ha manifestado en la carne y ha vivido entre los hombres, yo puedo representar el aspecto visible de Dios [to hóraton tou theou]. No es que yo dé culto a la materia, sino que doy culto al creador de la materia, que se hizo materia por causa mía, que asumió una vida en la carne y que, a través de la materia, realizó mi salvación”.
La Palabra está contenida en la Biblia. La Palabra es cantada y representada en la Liturgia. La Palabra se ofrece visualmente dibujada bajo forma de icono. Jesucristo es el icono-imagen del Padre.
El fundamento bíblico del icono está en la creación del hombre a imagen de Dios. La Encarnación viene del deseo de Dios de hacerse hombre y de hacer de su humanidad una Teofanía, es decir, lugar e icono de su presencia.
(12) Poder temporal: la Iglesia Ortodoxa no admite el poder temporal de la Iglesia. En la Iglesia Romana tal doctrina es dogma de fe. Jesucristo dice en el Santo Evangelio que su Reino no es de este mundo (no es un reino temporal).
(13) La Divina Liturgia –Eucaristía- (“Misa Ortodoxa”): La Liturgia más celebrada en la Iglesia Ortodoxa es la de San Juan Crisóstomo. Todos los sacramentos se hacen efectivos por la oración, en particular el de la Eucaristía. El que celebra el sacrificio incruento, no es más que el ministro de la gracia, él no aporta nada suyo, el sacerdote es sólo un ministro y el ministerio se le confiere sólo por la gracia, él no lo realiza por su propia cuenta.
La Eucaristía, la Divina Liturgia, es una plegaria dirigida “en Cristo” al Padre y realizada por la efusión del Espíritu Santo. Esta es un misterio, sacramento de carácter soteriológico, es decir, para el perdón de los pecados y para la vida eterna, eminentemente relacionada con la salvación por el Dios Trinitario.
La Eucaristía celebrada en el templo es imagen del nuevo cosmos transfigurado, es decir, de la Nueva Jerusalén, de la patria celestial.
(14) Monaquismo: El monacato bizantino u ortodoxo aparece como escuela de perfección espiritual, y también como un cuerpo que se siente responsable de los contenidos de la fe y de la Iglesia.
El monacato cristiano surgió en Egipto, en la segunda mitad del siglo III, siendo su fundador San Antonio. El desarrollo y expansión del movimiento monástico fue muy notable. Hay monjes que sienten la necesidad de mayor soledad llevando una vida eremítica, otros se sienten llamados a la vida en común monástica, es decir, los cenobitas.
El monacato ortodoxo ha tenido una gran importancia en el desarrollo de la espiritualidad y de la teología bizantino-eslava. Hay importantísimos monasterios ortodoxos, como el de Santa Catalina en el Sinaí, el de Studios en Constantinopla, los veinte del Monte Athos…
El ideal del monje ortodoxo implica la deificación, es decir, la unión con Dios, mediante la comunión con la humanidad divinizada de Cristo, por la acción del Espíritu Santo. La ascesis como guarda del corazón, someter y desechar las pasiones o el pecado, siendo sustituido por las virtudes, a través de la oración, de la liturgia, la vida sacramental… El monje ortodoxo no se desentiende de la humanidad, se preocupa por su prójimo al cual ama, recibe y ora constantemente.
En el monaquismo ortodoxo no hay órdenes religiosas, siguiendo al fundador y haciendo énfasis en unos carismas determinados. El monje ortodoxo podrá llevar una vida de carácter eremítico o cenobita, siguiendo a Jesucristo, el Santo Evangelio, los Santos Padres y la vida ascética y mística, estos son sus verdaderos ideales, de estas realidades y sus carismas vive la “nueva vida” o conversión.
de http://madredediosdeiver.blogspot.com/2008/03/presentacin-de-la-iglesia-ortodoxa.html

8 comentarios:

Miserere mei Domine dijo...

Lo ideal sería conseguir enmendar estas diferencias... pero mientras ocurre... qué mejor que sentirnos hermanos en Cristo. Unos y otros tenemos al mismo enemigo delante.

Que Dios le bendiga :)

Hieromonje Macario dijo...

Estoy totálmente de acuerdo.Si lo he publicado es solamente por habermelo solicitado un usuario del blog, y tan solo de forma temporal. Debemos hacer énfasis en lo que nos une y no en lo que desgraciadamente nos separa.Mientras tanto,oración y mutuo respeto.

Miserere mei Domine dijo...

No me cabe duda sobre lo que dice. :)

Tenemos mucho que orar para que Dios nos de la senda de la unidad. Mientras, a resistir juntos la ola de materialismo que se nos echa encima.

Dios le bendiga

GATO SENTADO dijo...

¿Dios se fijara tanto es esas diferencias? creo que no, Oremos mas bien para ser Uno con Cristo y dar la Gloria a EL... Bendiciones.

Mario Rovetto dijo...

Invoco a Nuestro Señor Jesucristo por la unidad de nuestras Iglesias. Antes de lograr la evangelización del mundo es imprescindible la unidad de los Cristianos.
Un saludo Padre Makario!

ecclesiaprimus dijo...

El articulo ya tiene su tiempo publicado, y nunca he comentado.
Solo para mencionar la actitud del padre ante la "doctrina del purgatorio", es muy sorprendente ya que es una verdad de Fe creida desde siempre. Los Santos Padres la explican con abundancia de expresiones.
Sin embargo, las palabras de Jesus son lapidarias: a "los que pequen contra el Espiritu Santo no le sera perdonado ni en esta vida, ni en la otra".
No entramos a explicar lo que sea el pecado contra el E.S. Este no es un punto de discordia, y todos sabemos que la impenitencia inveterada lleva al alejamento del E.S. sin el cual jamas recibiremos gracias de conversion.
Lo importante aqui es la explicacion que nuestro Senor da a este pecado (la excepcion de pecado contra el E.S.) de que no sera perdonado "ni en esta vida, ni en la futura". Es absolutamente logico, pues que todo otro pecado, que no lo sea en contra del E.S., 'si sera perdonado, o en esta vida o en la otra'.
La evidencia de esta verdad de Fe (dogma) es tan fulgurante que me ha extranado la contundencia de la afrimacion del padre.
El dogma del "purgatorio" NO es, definitivamente, una de las situaciones que separan a Ortodoxos de Catolicos.
De hecho, en el simil de JPII, la realidad es que la iglesia tiene dos "pulmones": el oriental y el occidental, y el pulmon unico es la iglesia que enfrentara el cataclismo en que vivimos, y la destruccion a que nos conducimos. Todos debemos ser fieles a la palabra del Senor de que seamos, "un solo pastor, un solo rebano..."
El Senor nunca deseo en su corazon mas de un redil. Si ha ocurrido es nuestro pecado, y viviremos en tal pecado si nos quedamos en el pasado pecaminoso. Miremos hacia adelante, este mundo sangrante nuestro, y deseemos desde el centro de nuestro ser la unidad.
"Padre, que sean UNO, como tu y yo somos uno..."

oscar dijo...

Soy católico pero amo con todo el coraz,on a loe hermanos ortodoxos como el apóstol Pedro debío haber amado a San Pablo o a su hermano Andres. Somos un solo cuerpo el del Señor Jesús. Dialogemos entre nosotros como lo dice el Patriarca Bartholomew y trabajemos juntos ya que tenemos los mismos enemigos, el secularismo fanático y agracivo, el islam y al final de cuentas el demonio.

leinadster dijo...

Profeso un gran respeto y admiración por los hermanos ortodoxos y es nuestro deber como pueblo de Dios de la Nueva Alianza ser UNO, como lo deseo Jesús. El cisma de 1054 y la Sola Scriptura de Lutero probaron por demás ser dañinas y nocivas para la comunión de la Iglesia Universal.
Espero vivir aún y resucitar gloriosamente con mis hermanos para cuando Nuestro Señor Jesucristo, Eterno Sacerdote y todos juntos comamos del mismo pan y bebamos del mismo cáliz.

ANUNCIEMOS EL EVANGELIO A TODAS LAS NACIONES! AMEN! VEN SEÑOR JESÚS!